Degustamos por las mañanas, tardes hasta noches el café, un polvo que para sus catadores es divino y alegra el alma, una tertulia o una vista cualquiera.
Pero como el grano de café, se transforma en esta bebida exquisita.

En los campos andinos, la faena de coger el café puede durar horas o un día, luego seleccionarlo para cilindrarlo y así romper su concha.
Instrumento usado para romper la concha del cafè
Luego es lavado y se deja secar.



Ya seco, se trilla, término dado a separar el grano de café de su concha seca con ayuda del viento; finalizado el proceso, el grano de café se tuesta para que tome el café su color característico. Generalmente, muchos tuestan ayudándose del fogón de leña y grandes calderos donde el grano se bate con paletas gigantes, otros más osados usan estos cilindros fabricados para tal fin.



Una vez tostado se muele el café. ¡Y listo!